“Si tu marca se ve como el sueño de una máquina, ¿cómo esperas que conecte con el sueño de una persona?”

Vivimos en una era de abundancia visual. Con Midjourney, DALL·E y otras herramientas, cualquiera puede generar una imagen “wow” en segundos: iluminación cinemática, piel sin poros, composiciones perfectas, y ese look entre cyberpunk neón y fantasía etérea que ya reconocemos a kilómetros.
A primera vista, es seductor. Es rápido. Es barato.
Pero aquí va la pregunta incómoda:
Si todos tienen acceso al mismo botón de “crear belleza”, ¿dónde queda tu diferenciación?
En Sonki Taller Creativo lo vemos cada vez más: marcas que se suben a la ola de la estética IA… y terminan pareciéndose entre ellas.
La IA suele premiar lo que estadísticamente “se ve bien” para mucha gente. Y eso produce algo curioso: imágenes espectaculares… pero cada vez más parecidas.
El “estilo Midjourney” (cuando se usa sin dirección) suele caer en:
Y cuando una marca adopta esto sin curaduría, no está construyendo identidad: se está poniendo un uniforme que ya usan miles.
Lo estético es solo la punta del iceberg. El problema real es estratégico:
Una marca se construye con cosas que se pueden reconocer sin pensar: estilo fotográfico, tratamiento, tipografías, composición, ciertos “gestos” visuales repetibles.
Si todo depende de prompts genéricos, tu competencia puede sacar algo muy parecido mañana. No porque te “copie”, sino porque el modelo empuja a resultados similares.
En varios escenarios, una imagen generada 100% por IA puede tener dificultades para obtener protección por copyright, especialmente si no hay una contribución humana creativa clara (edición, intervención, selección/organización, etc.). En EE. UU., por ejemplo, la guía del U.S. Copyright Office remarca el requisito de autoría humana y que lo puramente generado por IA no se registra como obra protegible por sí sola; lo protegible suele ser lo que aportó el humano. U.S. Copyright Office+1
En Europa, el estándar de originalidad suele girar en torno a la “creación intelectual propia del autor” (y el estatus de outputs puramente IA es un área con incertidumbre y debate). European Parliament+1
En el Reino Unido existe el concepto de “computer-generated works” en su ley, pero es un tema discutido y con matices. Legislation.gov.uk+1
Y además: que una plataforma diga “puedes usar comercialmente” o “you own your images” es un marco contractual de uso, no una garantía universal de copyright en todos los países. Midjourney+1
El consumidor ya empieza a reconocer el “look IA”. Y cuando una marca abusa de ese look, puede transmitir algo sin querer: apuro, plantilla, falta de intención.
No siempre pasa, pero cuando pasa, se nota.
En Sonki no rechazamos la herramienta; rechazamos la pereza.
La IA es un pincel, no el pintor.
La diferencia está en la dirección y en la mano humana:

La tecnología avanza, pero la psicología humana no cambia tanto. Conectamos con lo que se siente humano: con huella, intención, coherencia.
La perfección sintética es fácil.
La diferenciación, no.
¿Tu identidad visual necesita recuperar su alma (y su estrategia)? En Sonki Taller Creativo transformamos herramientas en sistemas, y estética en diferenciación. Conoce algunas de las marcas que hemos ayudado a definir y comunicar su factor diferenciador.
Agenda una sesión de diagnóstico de marca y revisemos si tu contenido está construyendo identidad… o solo acumulando imágenes bonitas.